Decenas de focas anilladas han aparecido muertas en los últimos meses en la costa de Alaska víctimas de una extraña enfermedad que también podría estar afectando a morsas y focas barbudas, según han informado agencias locales y federales de Estados Unidos. Las focas enfermas han estado llegando desde el pasado mes de julio por sí mismas a la costa de Alaska, bañada por el océano Ártico, a un ritmo cada vez mayor con el paso de los meses, según han explicado biólogos del Departamento de Vida Salvaje del centro North Slope Borough y de otras agencias. Los biólogos han indicado que han sido localizadas unas 100 focas enfermas cerca de Barrow, la región más septentrional de Alaska, y que la mitad de los ejemplares murieron.
Los residentes de esta región de población dispersa han asegurado que han visto llegar a sus playas 156 focas anilladas, muchas de ellas con síntomas de la misma enfermedad. Según el Servicio de Pesca de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense (NOAA, por sus siglas en inglés), las focas anilladas no suelen llegar hasta tierra firme y pasan la mayor parte del año en el agua o en placas de hielo flotantes.